sábado, 6 de octubre de 2012

Los mapas de Google y Apple: problemas de escala




Viajar ya no es como antes y un factor fundamental para entender la manera de recorrer las urbes del mundo, es la tecnología.


Jugar a ser turista. Quizá lo más asombroso de estar en una ciudad que no es la tuya es ser un extraño: todo es nuevo, y parece un descubrimiento, pisar por primera vez una calle o un barrio resulta innegablemente evocador… Pero hoy, cuando tienes un teléfono con GPS en el bolsillo, obvio que es aún más: te mueves como si vivieras ahí sin perder esa experiencia increíble de no saber dónde estás parado.

Más allá de esa situación, todo lo que pueda sumar puntos a nuestra experiencia al buscar virtualmente un lugar al que nos interesa llegar fuera del mundo binario es beneficio. Es cosa de verlo en Street View: con la llegada del sistema a Chile ganamos todos quienes necesitamos encontrar un lugar con la mayor fiabilidad posible, porque hoy un mapa con la mayor cantidad de referencias — visuales, con búsqueda local, información de transporte y lugares de interés para quienes viven y visitan la ciudad - resulta ser el preferido, el más útil y por ende, confiable.

Esa experiencia la vivimos desde hace varios años ya, porque Google tiene la ventaja en esta pasada. Hace días leí a un analista norteamericano diciendo que la ventaja era de 400 años por sobre los mapas de iOS. Y es verdad, haber comenzado mucho antes con la cartografía online  — que los geógrafos estarán de acuerdo conmigo, es muy difícil y no puede hacerse de la noche a la mañana — deja a Apple con un servicio de mapas que, más que un producto final, es una apuesta a futuro para poder entregar una experiencia más completa y más precisa de lo que es ahora, a través de la utilización misma de la aplicación que, por más incompleta que esté, ayuda.

Pero hay aristas. ¿Qué había que hacer para poder disfrutar de Google Maps como corresponde, con Street View en el teléfono y mapas fuera de línea? Usar Android. ¿En qué otros sistemas de navegación están presentes los mapas de TomTom, el principal proveedor de Apple (aparte de los GPS de los automóviles)?BlackBerry, HTC, Samsung y… algunas partes de Google Maps.

Hoy, somos las aplicaciones que usamos. Y a pesar de la decepción y el hecho inequívoco de que al menos por un buen tiempo los mapas hechos en Cupertino van a estar guardados en un cajón, surgen oportunidades. Los mapas de Nokia disponibles en su versión móvil (m.maps.nokia.com) son poderosísimos; no por nada, Amazon los escogió recientemente como su partner para mapas y geolocalización. Waze (que también es proovedor de los fatídicos mapas de iOS 6) es una opción, como también lo es la app de Bing. La otra es Foursquare, que además de usar los estupendos planos colaborativos de OpenStreetMaps, agrega búsqueda local creada por usuarios que además integra recomendaciones de tus amigos y usuarios reales.

Hoy, Google  es quien tiene la sartén por el mango. Aún quedaba un año de contrato para que sus mapas, el estándar de facto, siguieran en iOS. Eric Schmidt lo dijo en Japón: depende de Apple. Pero hoy los usuarios esperamos un poquito más que un “toma y daca” de plataformas, porque mientras los dos poderosos de la tecnología de consumo mundial “conversan”, el mundo es lo suficientemente grande para perder tiempo buscando una dirección.

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